India - Andhra Pradesh - Escapando la Trampa de Pesticidas: El Manejo de Plagas sin Pesticidas

La economía de adicciones puede resumirse en pocas palabras: véndase un producto que obligue al cliente a necesitarlo más. Los agricultores de algodón en el distrito Khamman de la provincia Andhra Pradesh habían caído en un abismo, aparentemente sin salida, de uso de pesticidas y endeudamiento. Los suicidios se volvieron comunes. El "manejo de plagas sin pesticidas" fue el punto de inflexión que regresó la salud y la esperanza a los agricultores de la aldea de Punukula. Ahora más de tres mil aldeas emprenden el mismo camino.

Hace aproximadamente 30 años, comenzó a propagarse el cultivo comercial del algodón en el estado Indio de Andhra Pradesh. El atractivo del algodón estaba en que prometía mayores ingresos que los cultivos tradicionales de los pequeños agricultores: mijo, sorgo, cacahuates, garbanzos, frijol mungo, chiles y arroz.

El cultivo del algodón requería de pesticidas y fertilizantes químicos, cosas con las que estos pobres y analfabetas agricultores no tenían experiencia previa. Para asesorarse en el uso de los químicos, dependían de los comerciantes de agroquímicos que les vendían semillas, fertilizantes e insecticidas a crédito, garantizando comprarles la cosecha de algodón. Los comerciantes gustosamente ofrecían la información brindada por las multinacionales químicas que les surtían, como eran Bayer, Syngenta, Dupont y Monsanto.

La adicción: una historia de decadencia

En los primeros años del algodón en la región las grandes cosechas y crecientes ingresos rápidamente convencieron a los agricultores. Dado que las plagas del algodón aún no habían llegado, los gastos por insecticidas eran bajos. Pero dentro de pocos años las plagas como gusanos cogolleros, comehojas y áfidos azotaban los sembradíos. La aplicación continua de pesticidas mataba a los insectos más susceptibles, dejando que se multiplicaran los más resistentes, pasando su resistencia cada vez mayor a generaciones subsiguientes. Al hacerse más y más resistentes y abundantes los bichos, los agricultores aplicaron mayor variedad y cantidad de insecticidas, a veces mezclando “cócteles” con hasta diez distintos insecticidas. Para evitar que las plagas arruinaran sus cultivos tenían que aplicar pesticidas hasta dos veces por semana.

Los insecticidas diezmaron a las aves, avispas, escarabajos, arenas y demás depredadores que antes controlaban naturalmente a las plagas agrícolas. Sin depredadores, las plagas causaban estragos si dejaban de usarse los insecticidas. Los agricultores estaban atrapados. Al mismo tiempo el algodón devoraba los nutrientes de la tierra, obligando a los agricultores a aplicar cantidades cada vez mayores de fertilizantes químicos.

Al escalar los gastos por fertilizantes e insecticida, el costo de producción del algodón superó el valor de la cosecha. Dado que habían comprado semillas y químicos a crédito, los agricultores se endeudaron cada vez más. Algunos recurrieron a actividades ilegales, como el contrabando de teca, para lidiar con sus deudas. Otros vendieron a sus hijos en esclavitud. La educación cayó en el olvido, garantizando más generaciones de pobreza.

La adicción a los pesticidas afecto la salud además de los bolsillos. Todos los miembros de las familias agricultoras compartían la labor de aplicar pesticidas manualmente. Todos fueron expuestos a los químicos tóxicos, incluso niños, y pronto se hicieron comunes problemas crónicos de saludo como dolores de cabeza, nauseas, urticarias, fatiga, síntomas mentales y visuales. Algunos sufrieron de envenenamiento agudo, el cual puede causar daños neurológicos permanentes e incluso la muerto, endeudando aún más a las familias con cuentas de hospitales. Los humanos no fueron las únicas víctimas de envenenamientos. A veces morían cabras y vacas al pastar demasiado cerca de los cultivos tratados.

Si un agricultor quería dejar de cultivar algodón, el comerciante de agroquímicos le decía “Para si quieres, pero si dejas de ser mi cliente tendrás que pagarme tu deuda entera”. Los agricultores realmente estaban atrapados. La desesperación sobre las deudas fue tan severa que el índice de suicidios en Andhra Pradesh se volvió el más alto de la India. El método predilecto era el cóctel de insecticidas.

La limpia: camino a la restauración

En 1998 Karnati Venu Madhay comenzó a platicar con los agricultores de Punukula sobre cambiar la manera en que cultivaban algodón. Punukula era una comunidad de unas 900 personas, en que cada familia típicamente cultivaba entre 2-10 acres. Venu Madhay trabajaba para una organización llamada Socio-Economic and Cultural Upliftment in Rural Environment (SECURE), y el mismo había crecido en una familia agobiada por los problemas de los pesticidas. SECURE organizó un viaje de 400 km por parte de algunos aldeanos para que conocieran a Kattula Mallama, una señora que exitosamente controlaba las plagas agrícolas con métodos naturales. Vieron de primera mano que era posible, pero aún dudaban en arriesgarse de ese modo.

Después de unos años Margam Mutthaiah, un influyente anciano con una gran deuda agrícola, surgió como ejemplo. Su hijo había colapsado debido a un envenenamiento agudo por pesticidas que lo dejo inconsciente una semana. El joven sobrevivió, pero la cuenta del hospital fue enorme para esta familia agrícola. Mutthaiah estaba listo para intentar algo distinto. El personal de STAFF capacitó a Mutthaiah en el uso de la “Gestión Sin Pesticidas” (GSP), un programa de abstinencia de los químicos agrícolas desarrollado por el Centro de Agricultura Sustentable de Hyderabad junto con entomólogos agrícolas de la universidad estatal.

El primer paso fue el uso del nim, un árbol pariente de la caoba, de rápido crecimiento y muy común en la India. El nim se protege de insectos produciendo una variedad de pesticidas naturales que funcionan de maneras distintas. Repelen el desove, inhiben la eclosión del huevo, e interfieren con el crecimiento. De mayor importancia es el azadiractin que obstruye la alimentación, matando de hambre a los insectos. Dada la amplia gama de las defensas químicas del nim, los insectos no pueden desarrollar resistencia por simple mutación. Y dado que las toxinas del nim evolucionaron específicamente para combatir insectos herbívoros, son inofensivos a humanos y otros animales, entre estos los pájaros e insectos depredadores. De hecho el nim se ha utilizado en la India durante siglos para proteger granos almacenados, así como en la producción de jabones, lociones y otros productos de higiene.

Simplemente se muelen las semillas del nim hasta hacerlas polvo que se remoja una noche, y después aplica a la cosecha cada diez días. El nim seco aplicado a la tierra mata plagas y patógenos que viven en la tierra mientras sirve fertilizante orgánico rico en nitrógeno. El nim crece localmente y es fácil de procesar, por lo que su único “costo” es la mano de obra en su preparación. No requiere gastos monetarios.

El uso del nim se complementa con todo un arsenal de otros métodos de la GSP:

  • La aplicación de una solución de chile y ajo, particularmente durante infestaciones severas, causa que los insectos plaga caigan de las plantas sin dañar a los insectos depredadores que se alimentan de las plagas.
  • La aplicación de una mezcla de orines y estiércol de vaca para combatir saltahojas, áfidos, tisanópteros y otros insectos. Al mismo tiempo que esta mezcla funciona como fertilizante natural, la mezcla cubre las plantas disuadiendo el desove y obstruyendo su alimentación.
  • La aplicación de un virus de ocurrencia natural que infecta al gusano cogollero. El virus les es fatal, pero inofensivo a otras criaturas. Los agricultores pueden manejar esta “arma biológica” por si mismos recogiendo larvas infectadas, moliéndolas y haciendo una solución que es letal para esta plaga.
  • Plantando otros cultivos de “distracción” como el sorgo, caléndula, ricino y maíz alrededor para alejar a los insectos del algodón.
  • Removiendo y quemando las ramas con infestaciones severas.
  • Monitoreando la abundancia de plagas observando las plantas, y utilizando feromonas baratas que atraen a las polillas del gusano cogollero para poder contabilizarlas. Con esta vigilancia los agricultores pueden ahorrar tiempo y esfuerzo aplicando tratamientos solo cuando sean necesarios.
  • Colocando tablas amarillas cubiertas de grasa pegajosa para atrapar moscas blancas y tablas blancas para atrapar tisanópteros.
  • Prendiendo fogatas en noches sin luna para atraer y matar a la polilla de gusano cogollero.
  • Instalando percheros en los sembradíos para atraer aves que coman insectos.
  • El arado profundo durante el verano para irrumpir el ciclo de vida de gusano cogollero y otras plagas cuyas larvas habitan en la tierra.
  • Enriqueciendo la tierra con vermicomposta y estiércol para eliminar el gasto en fertilizantes químicos. Esto los convirtió en agricultores orgánicos lo cual podría tener implicaciones para sus ingresos futuros, al expandirse el mercado del algodón orgánico.

Los resultados logrados por Margam Muthaiah convencieron a otros 20 agricultores de intentar la GSP al siguiente año. SECURE ubicó a dos empleados, un hombre y una mujer, en Punukula para capacitar y ayudar a todos los aldeanos. Las mujeres presionaron a sus maridos para que dejaran de utilizar químicos tóxicos, y las recompensas inmediatas aceleraron el cambio positivo. La cosecha de los 20 agricultores con GSP fue igual de buena que la de los que utilizaron pesticidas, pero salieron ganando porque no gastaron dinero en insecticidas. Para el 2000, todos los agricultores de Punukula utilizaban la GSP para el algodón y comenzaron a utilizarla en otros cultivos. Para el 2004 el concejo de la aldea (el panchayat) declaró que Punukula sería una aldea libre de pesticidas, y expandieron su programa de vermicomposta para dejar de necesitar fertilizantes químicos.

La ausencia de pesticidas permitió que se recuperaran las poblaciones de aves y otros depredadores que ejercen control natural sobre las plagas. Al recuperarse estas poblaciones, las aplicaciones de nim se hicieron menos necesarias y menos frecuentes. El escape de los químicos tóxicos redujo los gastos médicos, así como el costo de producción del algodón, por lo que sobraba dinero para empezar a pagar las deudas. Presentando un frente unido, los aldeanos resistieron los esfuerzos de los comerciantes de obligarlos a pagar inmediatamente toda su deuda. Tardaron varios años de pagos constantes para librar la deuda, pero por fin lo lograron.

Cosechando derivados positivos

Con menos deudas hubo menos esclavitud infantil, más familias intactas, y más educación para generaciones futuras. La mejora en las condiciones financieras permitió a las familias rentar más tierras que cultivar, aumentando aún más sus ingresos. La recolección, molienda y venta del nim para la GSP en otras aldeas se convirtió en una nueva fuente de ingresos y de orgullo para las mujeres. Terminó la epidemia de suicidios. Y con los ingresos, la salud, y la energía que regresaron a la comunidad cuando ésta dejo de envenenarse con pesticidas, los aldeanos pudieron lanzar nuevos proyectos empresariales y comunitarios. Rescataron a todos sus hijos esclavizados y les dieron un curso especial de seis meses para su “regularización” escolar.

Hoy en día los contenedores de pesticidas ya no ensucian a Punukula. La aldea ya no apesta a químicos. Los aldeanos dicen que no se dieron cuenta de cuánto les debilitaban los venenos hasta que dejaron de usarlos. Las mujeres sonríen y dicen que “los hombres tienen más vigor”. La lucha, y el triunfo, contra los pesticidas aumentaron la solidaridad, confianza y optimismo de la comunidad. Cuando los comerciantes intentaron castigar a los usuarios de la GSP pagando menos por su algodón, los agricultores formaron una cooperativa mercantil que encontró mejores precios en otro mercado.

Las habilidades de liderazgo y cooperación desarrolladas por los residentes de Punukula en su experiencia con la GSP les permitieron enfrentar otros retos. Ya no tienen miedo de exigir la atención adecuada del gobierno. Decidieron purificar su agua potable, y establecieron plantas procesadoras de algodón y de producción textil para darle un valor agregado al algodón antes de venderlo. Aspiran a que más de sus hijos tengan una educación superior.

La Gestión Sin Pesticidas ahora se enseña en las escuelas, y es predicada en toda la región. Varios miles de personas de otras aldeas visitan Punukula cada año para aprender de su experiencia. Margam Mutthaiah y sus conciudadanos se han convertido en elocuentes voceros de la GSP. Las corporaciones multinacionales productoras de pesticidas cabildearon al gobierno estatal para suprimir la GSP, pero en cambio el gobierno decidió promover la GSP en todo el estado a través de su programa de desarrollo rural conocido como “La Sociedad para la Erradicación de la Pobreza Rural”. Numerosos organizaciones civiles han aportado al proyecto.

El Centro para la Agricultura Sustentable ha capacitado a miles de mujeres en la GSP en todo el estado. Con asistencia del gobierno las mujeres han llevado la GSP a sus aldeas, donde han generado oportunidades de empleo en la producción del nim, de trampas de feromonas, y otros materiales de la GSP para los agricultores. Para el 2008, 340,000 agricultores en 3,170 aldeas utilizaban la GSP en casi un millón de acres de cultivos, no solo de algodón, sino también de granos y cultivos vegetales. La Sociedad para la Erradicación de la Pobreza Rural tiene planes para expandir la GSP a aproximadamente un millón de agricultores para el 2012. Mientras que la GSP reduce los costos de producción agrícola al librarlos de insumos químicos, algunos agricultores están ganando más vendiendo a mayor precio su cosecha, ya que el mercado comienza a valorar los víveres cultivados sin pesticidas, por considerarlos más sanos.

Referencias

  • G.V. Ramanjaneyulu, Kavita Kuruganti, Zakir Hussain, and Venu Madhav. 2004. No Pesticides, No Pests. Centre for Sustainable Agriculture, Secunderabad, India.

Análisis con respecto a los circuitos de retroalimentación

  • Autor: Gerry Marten

El punto de inflexión negativa ocurrió a principios de los 1980s con la introducción del cultivo de algodón con pesticidas químicos como parte integral de la producción. El control de insectos con pesticidas químicos resultó ser insostenible. Los agricultores cayeron en una espiral descendiente de envenenamiento y deuda:

  • Los insectos plaga desarrollaron resistencia a los pesticidas, poniendo en marcha un círculo vicioso de mayor uso de pesticidas y mayor resistencia. Se hizo común el envenenamiento de humanos por pesticidas.
  • El control natural de insectos por parte de aves y otros insectos depredadores se redujo debido a que el uso intenso de pesticidas mató también a estos animales. Los agricultores se volvieron aún más dependientes a los insecticidas, y aumentó la cantidad de pesticidas aplicada a los campos.
  • El uso intenso de pesticidas afectó sobremanera a los ingresos de los agricultores. Agravado con los ocasionalmente catastróficos gastos médicos debido a envenenamientos, su deuda aumentó, junto con la desesperación y los suicidios. La deuda a los comerciantes de pesticidas dificultó que los agricultores pudieran romper con la producción de algodón y el uso de pesticidas.

Andhra Pradesh Negative

El punto de inflexión positiva fue la introducción del Control de Plagas sin Pesticidas, basado en el Nim y en una variedad de controles ecológicos para insectos. Comenzó en la aldea de Punukula. El círculo vicioso de la resistencia a los insecticidas químicos desapareció. La resultante cascada de efectos revirtió a los otros dos circuitos de retroalimentación en la inflexión negativa, transformándolos los círculos viciosos en círculos virtuosos:

  • El control natural se restableció gradualmente al regresar las aves e insectos depredadores al campo.
  • Librados de los elevados gastos médicos y del costo de pesticidas, los agricultores tuvieron ganancias suficientes para comenzar a pagar sus deudas. Disminuyeron los suicidios al poder librarse de los comerciantes de pesticidas.
  • La confianza debida a su éxito con el Control de Plagas sin Pesticidas, junto con sus mayores ingresos, puso en marcha círculos virtuosos adicionales con respecto a actividades empresariales y proyectos de beneficencia comunitaria:
  • Algunos agricultores utilizaron sus ingresos adicionales para rentar más tierras para la producción agrícola. Además de aumentar sus ingresos, la demanda adicional aumento el valor de la mano de obra y subieron salarios.
  • La aldea fue motivada a implementar un proyecto para rescatar a los niños que trabajaban en los campos y a otros que habían abandonado la escuela, brindándoles oportunidades para ponerse al corriente en su educación.
  • Un nuevo círculo virtuoso se puso en marcha cuando gente de aldeas vecinas se enteró del éxito en Punukula y vino a ver lo ocurrido. El Control Natural de Plagas se propagó a cientos de aldeas.

Andhra Pradesh Positive

Amarillo: Círculos viciosos convertidos en virtuosos por la inflexión positiva.
Azul: Nuevos círculos virtuosos generados por la inflexión positiva.

Fotos (Crédito: Ann Marten y Karnati Venu Madhav)

Una vieja lata de insecticidas utilizada para sacar agua del pozo en un salón de té en una aldea que utilizaba pesticidas.

Una vieja lata de insecticidas utilizada para sacar agua del pozo en un salón de té en una aldea que utilizaba pesticidas.

Punukula (Andhra Pradesh, India).

Punukula (Andhra Pradesh, India).

Margam Mutthaiah (el segundo desde la derecha) cuenta su historia como el primer agricultor en Punukula en utilizar la Gestión Sin Pesticidas.

Margam Mutthaiah (el segundo desde la derecha) cuenta su historia como el primer agricultor en Punukula en utilizar la Gestión Sin Pesticidas.

Una mujer de Punukula describe con entusiasmo las mejoras en salud desde que dejaron de utilizar los pesticidas.

Una mujer de Punukula describe con entusiasmo las mejoras en salud desde que dejaron de utilizar los pesticidas.

Maquina usada para moler la semilla del nim para uso en Punukula y su venta a otras aldeas.

Maquina usada para moler la semilla del nim para uso en Punukula y su venta a otras aldeas.

Moliendo el nim manualmente.

Moliendo el nim manualmente.

Preparación de soluciones de semillas de nim, chile y ajo, y las hojas de árboles resistentes a insectos.

Preparación de soluciones de semillas de nim, chile y ajo, y las hojas de árboles resistentes a insectos.

Preparación de soluciones de semillas de nim, chile y ajo, y las hojas de árboles resistentes a insectos.

Preparación de soluciones de semillas de nim, chile y ajo, y las hojas de árboles resistentes a insectos.

Ingredientes para la solución de chile y ajo.

Ingredientes para la solución de chile y ajo.

Afiche demostrativo de la preparación y aplicación de la solución de chile y ajo.

Afiche demostrativo de la preparación y aplicación de la solución de chile y ajo.

Vertiendo la solución de chile y ajo a un tanque para su aplicación a las plantas.

Vertiendo la solución de chile y ajo a un tanque para su aplicación a las plantas.

Afiche demostrativo de la preparación y aplicación de la solución de virus del gusano cogollero.

Afiche demostrativo de la preparación y aplicación de la solución de virus del gusano cogollero.

Visitantes a Punukula inspeccionan un sembradío de algodón con plantas

Visitantes a Punukula inspeccionan un sembradío de algodón con plantas "distractoras" que alejan a los insectos del algodón.

Este sitio web contiene materia traducida del sitio web www.ecotippingpoints.org.
Traducción: David Nuñez. Redacción: Gerry Marten

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